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Discriminación y Comunidad gitana 2016
Por otro lado, la victima recurrió también a las trabajadoras sociales de la zona para solicitar empleo y ayudas
asistenciales pero siempre se le han negado, pidiéndole incluso documentación previa que ya había entregado.
Según nos cuenta la víctima, en todas las ocasiones las trabajadoras sociales le dijeron que su documentación
se había perdido y que no tenía derecho a nada.
4.
Zaragoza.
Empleo.
Discriminación directa.
Una joven gitana comenzó a trabajar en un comercio de Zaragoza,
donde fue testigo de que el dueño tenía actitudes racistas hacia las personas gitanas en general. Hacía comen-
tarios racistas cuando entraban personas gitanas en su tienda, y aunque ella por sus rasgos no lo parecía prefirió
no decir nada por temor a perder su trabajo. No obstante la joven nos trasladó que en muchas ocasiones se
sintió discriminada.
5.
Zaragoza.
Empleo.
Discriminación directa.
Un usuario de la FSG nos comentó que llevaba tres años trabajan-
do en una gran empresa; en los periodos de mucho volumen de ventas siempre lo llamaban. Al poco tiempo le
preguntaron que sí era gitano a lo que respondió que sí.
A los pocos días de acudir al centro de trabajo le despidieron; según le informó la empresa de trabajo temporal.
La razón aducida fue por
no superación del periodo de prueba
, algo que le extraño tanto al usuario como a la ETT
El usuario no desea que se realice actuación alguna porque puede perder oportunidades laborales con esta ETT
pero está seguro de que el despido fue por su condición de gitano.
6.
Zaragoza.
Empleo.
Discriminación directa.
Una mujer gitana estaba en la bolsa de empleo de limpieza de un
hospital en Zaragoza a la espera de ser llamada para trabajar. La mujer nos comentó que la empresa se la había
saltado en el orden de lista para el llamamiento a trabajar varias veces y que cuando lo había reclamado le habían
dicho que había sido un error. Ella lo consultó con el sindicato de empresa donde le dijeron que la bolsa debía
respetarse en todos los casos.
Ante esta situación la mujer reclamó a la empresa. El responsable de la misma le dijo que no la podían contratar
porque tenían la norma de que no pueden estar trabajando en la misma empresa más de dos personas de la
misma familia (están ella, su hermana y su sobrina) motivo por el cual no la podían volver a llamar. Una de sus
familiares concretamente su hermana oyó comentar a unas compañeras que
“a ver si iban a venir todas las gitanas
a trabajar ahora aquí…”
sospecha que las compañeras han influido en que no la vuelvan a contratar y desconfía
de que exista esa norma.
Desde la FSG contactamos con la empresa y se habló con el encargado el cual nos dijo lo siguiente:
“La norma de que no puedan trabajar tres personas de la misma familia en un mismo centro de trabajo
es Política de Empresa. Estamos contentos con su rendimiento y que sigue en bolsa para sustituciones,
también que no tendríamos inconveniente en que estuviera en un puesto titular en otro servicio, por
ejemplo en Walqa. El convenio que tienen en el Hospital Provincial es mejor y se cobra un 30% más.
La bolsa es para sustituciones, y la titularidad se ofrece en base a criterios de empresa que es indepen-
diente de la bolsa; ahora mismo tienen prioridad las trabajadoras con discapacidad, y sobre todo, las
víctimas de violencia de género. He hablado con la persona afectada personalmente y le he explicado
que no puede tener a 3 personas de la misma familia titulares en el mismo centro de trabajo por política
de empresa. Nos sabe mal que ella piense que no la ponemos de titular en el hospital por ser gitana, ya
que en ese caso no tendríamos a su hermana y a su sobrina de titulares en ese servicio. El rendimiento
de la persona afectada es bueno y siempre ha tenido muy buena disponibilidad para trabajar.”