Asistimos a la Conferencia sobre el Fondo Social para el Clima en Bruselas [editar]
La semana pasada asistimos a la conferencia «Ayudar a las personas vulnerables en la transición limpia: el papel del Fondo Social para el Clima», organizada por la Comisión Europea en Bruselas. El evento exploró cómo la UE puede garantizar que la transición ecológica sea justa e inclusiva para todos.
El Fondo Social para el Clima (SCF), que estará en vigor entre 2026 y 2032, movilizará 86.700 millones de euros. Para acceder a esta financiación, los Estados miembros deben presentar sus planes sociales para el clima a la Comisión Europea. En la actualidad, la mayoría de los países de la UE aún no han enviado a revisión sus planes nacionales. Estos planes nacionales deben esbozar medidas para apoyar a los hogares vulnerables, los usuarios del transporte y las microempresas durante la transición.
El evento se estructuró en torno a ponencias y mesas redondas sobre el papel del SCF en el apoyo a los grupos vulnerables y en la garantía de una transición socialmente justa. Las sesiones también abordaron la aplicación de soluciones prácticas, la importancia de una transición energética justa y las formas de traducir las prioridades en acciones concretas sobre el terreno. Además, durante la conferencia se presentó oficialmente el Observatorio Europeo de la Transición Justa (EFTO)
A lo largo de las sesiones, hubo un amplio consenso sobre la necesidad de que el SCF llegue de forma eficaz a los grupos vulnerables. Los participantes también destacaron la importancia de una cooperación sólida entre las autoridades europeas, nacionales, regionales y locales, los interlocutores sociales y las organizaciones de la sociedad civil para maximizar el impacto del fondo. Las conclusiones hicieron hincapié en el papel clave de las autoridades locales y las ONG en el diseño y la aplicación de las medidas del SCF.
Durante los debates, contribuimos a sensibilizar sobre la situación de las comunidades gitanas, que siguen viéndose afectadas de manera desproporcionada por la pobreza, la pobreza energética y las condiciones de vivienda inadecuadas. Según la Encuesta sobre la población gitana de la FRA de 2024, el 81 % de las personas gitanas en la UE no pueden permitirse calentar sus hogares, por lo que es esencial que los planes nacionales aborden explícitamente sus necesidades y circunstancias. Garantizar la inclusión de las comunidades gitanas en el diseño de medidas para combatir la pobreza energética es fundamental para lograr una transición limpia verdaderamente inclusiva.
Esperamos que los planes nacionales que aún se están preparando incorporen iniciativas específicas que respondan eficazmente a los retos de pobreza energética a los que se enfrentan las comunidades gitanas.