Testimonios que construyen igualdad: una mesa llena de historias por el 8M [editar]
Con motivo del 8 de marzo, participamos junto a la red de entidades Socialcalvario en una actividad colectiva donde cada participante escribió su testimonio en un plato. Al reunirlos sobre una mesa, se creó un espacio de reflexión compartida sobre igualdad. Las mujeres gitanas quisieron reivindicar el derecho de las niñas gitanas a estudiar, el valor de las mujeres mayores y el orgullo de su identidad como mujeres, madres y gitanas.
El pasado viernes, con motivo del Día Internacional de las Mujeres, participamos junto a la red de entidades Socialcalvario en una actividad colectiva para conmemorar el 8 de marzo. La propuesta invitaba a cada participante a escribir su testimonio personal en un plato. Después, todos los platos se colocaron juntos sobre una mesa, formando un espacio compartido construido a partir de las voces, experiencias y reflexiones de las personas participantes.
Esta acción permitió visibilizar historias diversas y generar un espacio de encuentro donde compartir reivindicaciones y vivencias en torno a la igualdad.
Las mujeres gitanas que participaron en la actividad quisieron poner en el centro mensajes muy claros: la importancia de que las niñas gitanas puedan acceder a la educación y continuar sus estudios, el valor de las mujeres mayores y el orgullo de su identidad como mujeres, madres y gitanas.
Estas reivindicaciones conectan con la necesidad de seguir avanzando hacia una igualdad real, reconociendo las barreras específicas que aún enfrentan muchas mujeres gitanas y la importancia de seguir impulsando cambios sociales que amplíen oportunidades y derechos. Como señalan distintas voces de mujeres gitanas, los avances logrados son fruto del esfuerzo colectivo y del trabajo de generaciones que han abierto camino, especialmente en ámbitos como la educación, el empleo o la participación social.
La actividad dejó una imagen muy potente: una mesa llena de platos diferentes, cada uno con una historia, que juntos representaban algo más grande. Un recordatorio de que la igualdad también se construye escuchando, compartiendo y reconociendo todas las voces.