Ioana Rudăreasa: una mujer romaní frente al sistema esclavista rumano [editar]
La historia de Ioana Tinculeasa Rudăreasa constituye uno de los episodios más inspiradores de la lucha del pueblo romaní contra la esclavitud en Rumanía. Su batalla legal, prolongada durante más de una década, muestra cómo una mujer nacida esclava fue capaz de desafiar el orden social, jurídico y racial que sostenía el sistema esclavista en Valaquia (región del Sur). Su nombre, apenas presente en los relatos históricos hegemónicos, merece convertirse en símbolo de resistencia y memoria colectiva.
Ioana Rudăreasa nació en Valaquia como țigancă domnească, es decir, esclava del Estado. En su juventud fue forzada a casarse con Nicolae Cincea, un esclavo perteneciente a la familia boyar Brăiloiu. La ley estipulaba que una mujer adoptaba el estatus jurídico del marido, lo que hizo que Rudăreasa pasara a ser propiedad privada de esta familia aristocrática. Durante este matrimonio impuesto tuvo seis hijos, igualmente considerados esclavos del linaje Brăiloiu.
Este matrimonio, además, era ilegal según las propias normas de Valaquia, porque Ioana y Cincea pertenecían a categorías distintas de esclavitud. En caso de un enlace así, el amo perdía el derecho a reclamar a la esposa y su descendencia; una contradicción jurídica que sería clave en la estrategia legal de Rudăreasa.
En marzo de 1843 se promulgó una ley que declaraba libres a los esclavos del Estado. Ioana entendió que esta disposición debía aplicarse a ella y a sus hijos porque había nacido bajo esa categoría. Sin embargo, los Brăiloiu se negaron, argumentando que su matrimonio la convertía en propiedad privada y, por tanto, fuera del alcance de la ley.
Lejos de resignarse, Ioana inició ese mismo año una demanda formal contra la familia boyar. En diciembre de 1843 presentó su caso ante un tribunal local, apoyada por un abogado y por testigos que podían acreditar su origen estatal. Era un gesto excepcional: las personas romaníes esclavizadas apenas tenían vías legales para impugnar su estatus.
En 1845, el tribunal de primera instancia le dio la razón y la declaró mujer libre. Era un logro notable, pero efímero. La familia Brăiloiu apeló la decisión y llevó el caso ante una corte superior. Allí comenzaron a activarse todas las barreras propias de un sistema judicial racista.
Los testimonios de romaníes esclavizados fueron descartados por ley, ya que se les negaba el derecho a declarar. La corte reinterpretó los hechos y concluyó en 1847 que Ioana era propiedad de los Brăiloiu, anulando la sentencia anterior. Se reafirmó que su matrimonio la subordinaba al estatus del marido, ignorando la ilegalidad del enlace forzado. Cualquier otra persona habría desistido ante un sistema tan nítidamente adverso, pero Ioana no lo hizo.
Durante más de una década, Rudăreasa y su abogado insistieron en seguir el recorrido judicial. Los documentos muestran constancia, estrategia y una profunda convicción en su derecho a la libertad. Finalmente, en un giro inesperado, el Tribunal Supremo de Valaquia falló a su favor, reconociendo su condición de esclava del Estado y declarando que ni ella ni sus seis hijos pertenecían a la familia Brăiloiu. Con esta sentencia, Ioana quedó “para siempre libre de esclavitud”.
La historia de Ioana Rudăreasa ilumina varios aspectos esenciales de la historia del pueblo romaní en Europa oriental:
Muestra la resistencia de personas romaníes frente al sistema esclavista y cómo utilizaron todos los resquicios legales disponibles, incluso cuando la ley estaba estructuralmente en su contra.
Desmonta la idea de una esclavitud “benigna” o paternalista, mostrando cómo los boyares se aferraron durante años a su derecho a poseer seres humanos.
Se convierte en un precedente histórico de empoderamiento jurídico, comparable a otros litigios emblemáticos contra la esclavitud en distintos países.
En la actualidad, su historia se ha difundido a través del trabajo de investigadores como Adrian-Nicolae Furtună y materiales divulgativos del Centrul Național de Cultură a Romilor – Romano Kher, que han recuperado su figura para las nuevas generaciones.
Ioana Rudăreasa fue más que una víctima de la esclavitud: una mujer romaní que entendió el poder del derecho y desafió a la aristocracia que controlaba su destino. Su historia debería ocupar un lugar central en la memoria europea sobre la esclavitud, junto a otras figuras que lucharon por la libertad en condiciones profundamente adversas. Rescatar su nombre es un acto de justicia histórica y, al mismo tiempo, una contribución a la reconstrucción del patrimonio romaní.
Mas información:
https://en.wikipedia.org/wiki/Ioana_Rud%C4%83reasa
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