En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza queremos visibilizar cómo afecta la pobreza de manera específica a las mujeres gitanas [editar]
- La feminización de la pobreza, como fenómeno que describe cómo la pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas, se materializa de manera clara en las mujeres gitanas.
La feminización de la pobreza nace de distintas causas, una de ellas, sin lugar a dudas, se origina a partir de la desigualdad de género: mecanismos y barreras económicas, sociales, culturales y hasta judiciales, que provocan que muchas mujeres se encuentren expuestas al empobrecimiento de su calidad de vida.
En España, 6,6 millones de mujeres están en riesgo de pobreza y/o exclusión social, según la red EAPN, lo que supone un 26,8% del total de las mujeres, una tasa superior a la de los hombres (24,8%). A nivel mundial, la brecha de pobreza entre hombres y mujeres se ha extendido, según los datos de ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La erradicación de la pobreza ha sufrido su peor revés en el año 2020 y se estima que hay en el mundo 47 millones más de mujeres y niñas por debajo de la línea de pobreza, lo que supone un aumento del 9,1%, según Acción contra el Hambre.
Estos datos se agravan en el caso de las mujeres gitanas.
Las mujeres gitanas no solo no son ajenas a las problemáticas que tienen el resto de mujeres, sino que, además de la desigualdad de género, les atraviesan otras desigualdades estructurales que vienen dadas por su pertenencia a un grupo étnico tradicionalmente excluido:
- La discriminación que sufren por parte de la sociedad mayoritaria por pertenecer a la etnia gitana. La discriminación que sufren por ser mujeres, por parte de la sociedad mayoritaria y dentro del propio grupo por el hecho de ser mujeres y vivir y ser educadas en roles diferenciados con respecto a los hombres.
- La discriminación que sufren como consecuencia de estereotipos y prejuicios asociados y normalizados por la mayoría social con respecto a la imagen social de las mujeres gitanas y su cultura en los distintos ámbitos.
Estas discriminaciones se visualizan de manera clara en ámbitos como el empleo en el que las mujeres gitanas siguen enfrentando una situación de especial desventaja. De acuerdo a los datos más recientes de la Fundación Secretariado Gitano, la participación laboral de las mujeres gitanas es muy inferior a la de los hombres de la misma comunidad: en 2018 su tasa de actividad era del 38%, frente al 76% de los varones, mientras que la tasa de ocupación era del 17% frente a 44%. Por otro lado, la tasa de paro de las mujeres gitanas es del 60%, frente al 52% de la comunidad gitana en su conjunto, el 14,5% de la población general o el 16% de las mujeres de la población general.
El principal motivo de esta falta de incorporación al mercado laboral se debe, según los estudios, a la enorme brecha educativa que afecta a las mujeres y niñas gitanas. Así, por ejemplo, en España, el analfabetismo afecta a un 13,8% de las mujeres gitanas. Este nivel educativo es un factor determinante para el empleo y para la desigualdad socioeconómica ya que cronifica una situación social y económica precaria que impide su desarrollo. El fracaso escolar, causado por una mezcla de factores educativos y socioeconómicos, impacta especialmente a las mujeres gitanas jóvenes cuya tasa de fracaso escolar es de casi un 70%. Entre las razones principales destacan la falta de apoyos específicos y adaptados dentro del sistema educativo, la falta de referentes en las familias, motivos familiares (tareas del hogar, o las cargas asociadas a los roles familiares y de género) y la falta de motivación y de expectativas que aparecen en edades muy tempranas en el alumnado y sus familias.
El trabajo de la Fundación Secretariado Gitano
Desde la Fundación Secretariado Gitano (FSG) creemos que para alcanzar la igualdad de oportunidades y la igualdad de trato de las mujeres gitanas es necesario trabajar con toda la sociedad para concienciar sobre la desigualdad de género y la múltiple discriminación que atraviesa las vidas de las mujeres gitanas. Y coincidimos con ONU Mujeres al reconocer que “Invertir en el empoderamiento económico de las mujeres contribuye directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico inclusivo”.
La discriminación de género implica que a menudo las mujeres acaban desempeñando trabajos no seguros y mal pagados, y siguen siendo una pequeña minoría en puestos directivos. La discriminación también reduce el acceso a bienes económicos como la tierra y los préstamos y limita su participación en el diseño de políticas sociales y económicas. Otro aspecto a considerar es que el grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas.
Desde la Fundación Secretariado Gitano desarrollamos desde hace 9 años el Programa Calí, por la igualdad de las mujeres gitanas, que apoya la promoción sociolaboral de las mujeres gitanas que se encuentran en situación de mayor desventaja y vulnerabilidad debido a barreras relacionadas con el género, la pertenencia étnica, las circunstancias socioeconómicas y las carencias formativas. Además, se centra en la lucha contra el antigitanismo y la discriminación, aplicando un enfoque interseccional. Y lo hace a través de itinerarios de intervención y acompañamiento individualizados. Pero, además del trabajo de las organizaciones sociales, es imprescindible el desarrollo de políticas públicas destinadas específicamente a las mujeres gitanas que tengan presente el contexto social y cultural para conseguir salir de una situación de pobreza comparativamente desigual.
Necesidad de unas políticas públicas específicas para las mujeres gitanas
Para garantizar que la situación de las mujeres gitanas se sitúa como prioridad en la lucha contra la pobreza, es necesario que las administraciones públicas incorporen de manera sistemática el enfoque interseccional en el diseño de las políticas públicas. Para ello se deben incorporar medidas efectivas y adaptadas para garantizar que la especificidad se recoge en cualquier iniciativa política pública.
Por otro lado, sigue siendo fundamental que se incorporen datos segregados por etnia en los estudios sociales que se realicen a la población en general con el objetivo de que se pueda conocer la situación social de la población gitana en general y de las mujeres y las niñas gitanas en particular.
El Plan de actuación para la mejora de la empleabilidad de la población gitana (2025-2028), es una iniciativa del Gobierno orientada a garantizar la igualdad de oportunidades y compensar la grave desigualdad en el ámbito laboral de la población gitana, cuya tasa de paro triplica la de la población general. El empleo es clave para romper el círculo de pobreza y exclusión que sufre la población gitana por lo que la reciente aprobación de este Plan supone un referente para las políticas públicas: son medidas adaptadas para dar una respuesta eficiente a un perfil de especial vulnerabilidad social y recoge un apoyo integral a las mujeres gitanas con actuaciones de formación y asesoramiento para favorecer su empleabilidad.
Así mismo, la aprobación, el pasado 26 de febrero, del nuevo Pacto de Estado contra la violencia de Género, lo convierte en otro buen referente para las políticas públicas, ya que, además de abordar medidas generales para el conjunto de las víctimas de la violencia de género, incorpora actuaciones específicas y adaptadas a las circunstancias de las mujeres gitanas. El Pacto reconoce por primera vez la violencia económica como una forma de violencia de género, lo que representa un avance necesario, aunque insuficiente si no va acompañado de medidas que garanticen la autonomía económica de las mujeres.