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Mensaje de apoyo del Grupo de participación de jóvenes de la Fundación Secretariado Gitano en Madrid [editar]

30 de Marzo de 2020
FSG Madrid

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Mensaje de apoyo del Grupo de participación de jóvenes de la Fundación Secretariado Gitano en MadridEl grupo de participación de jóvenes de la Fundación Secretariado Gitano en Madrid, lanzan un mensaje de ánimo y apoyo ante la crisis producida por el coronavirus.

Había una vez un país que era envidiado por muchos. Un país rico en gastronomía, con todo tipo de climas, con hermosas ciudades repletas de historia, un folclore precioso... Pero sin duda alguna, lo mejor de ese país era lo rico y diversos de sus habitantes. La multiculturalidad era su mejor seña de identidad. Ese país estaba formado por personas de diferentes culturas y nacionalidades, donde todas aprendían de todas.

Un día ocurrió algo. Un fenómeno del que, al principio, nadie conocía su gravedad, un virus que afectaba a todos y todas por igual, sin importarle las diferentes etnias, sexo, ideas o clases sociales.

Todos pensábamos que sería una estupidez, algo sin importancia, pero no... la maldita estupidez se convirtió en la peor de las pesadillas. Empezamos con poquitos y desde muy lejos y hoy en día nos encontramos en una curva que no hay manera de frenar. Se ha convertido en la peor montaña rusa en la que podíamos viajar.

Pero como siempre se suele decir, de todo lo malo tenemos que aprender muchas cosas... como por ejemplo, que para poder evitar más contagio y salvar más vidas no basta con vacunas ni fármacos, además tenemos que cumplir con un simple objetivo: Quedarnos en casa.

Para superar esto, nos han propuesto un juego. Al final del día el que juega bien obtiene una recompensa:  salud y bienestar para él, para su familia y para todos. Y así un día y otro y otro más.,

Durante este tiempo estamos aprendiendo a pasar tiempo con la familia sin olvidar a los amigos, incluso a los más lejanos, y todo gracias a la tecnología.

Hemos aprendido que para trabajar no necesitamos desplazarnos, simplemente organizarnos.

También hemos visto programas televisivos sin hacer falta un plató o escenario.

Y qué decir de los balcones que se han llenado de magia dándonos la posibilidad de descubrir los talentos ocultos de nuestros vecinos y vecinas.

Los niños también han descubierto que los héroes y heroínas  no solo llevan una capa y un antifaz, sino que van equipados de delantales, uniformes, batas blancas…

Aprovechemos también este tiempo para dejar descansar y recuperase a nuestra madre tierra y para marcar un antes y un después en cada una de las personas del planeta.

Todas las naciones hemos empezado a valorar las cosas que verdaderamente importan en esta vida. El poder disfrutar de tus seres queridos, poder abrazarlos y disfrutar de esos pequeños detalles que te hacen sonreír.

De esos momentos que no se pueden repetir, y que quedan grabados en nuestra memoria, produciendo en nosotros una mezcla entre nostalgia y alegría.

El corazón de las personas está cambiando y se muestran solidarios los unos con los otros. El amor y la bondad está sembrando sus corazones, dejando a un lado las diferencias y apoyándonos las unas en las otras para luchar contra el Covid-19 y contra cualquier adversidad que desde ahora pueda llegar.

Estamos comprendiendo que nuestro patrimonio más querido es el amor hacia las personas. Las riquezas, las cosas materiales, los bienes terrenales… han pasado a un segundo plano. Y estamos empezando a cuidar y guardar el mayor tesoro que tenemos: el amor fraternal.

Ese amor ha invadido los corazones, sin importar el país, la etnia, la religión o la cultura...

Y aunque cada mañana nos levantemos y nos preguntemos sí realmente esto está pasando (porque aún no lo podamos creer y tengamos momento de debilidad o de ansiedad) queda demostrado que todavía hay y habrá siempre una luz especial en todas las personas.

En el mundo hay personas diferentes, pero a la vez muy iguales, personas con ganas de salir adelante pase lo que pase por qué la solidaridad es algo que nos caracteriza y sabemos, todos y todas, que pase lo que pase y dure lo que dure, cada una de nosotras aportará un granito de arena que hará de esto un aprendizaje para las nuevas generaciones y por supuesto para la nuestra.

Porque esto también nos enseña a valorar lo que tenemos, a disfrutarlo, a respetarnos y darnos cuenta que en esta vida da igual lo que seas y quien seas, que lo que verdaderamente importa es tener valores y sobre todo humanidad.

Podemos definir esta pandemia no solo con la palabra dolor si no también como descubrimiento; descubrimiento de cómo hemos ido hacia algo mejor, hacia algo que parecía perdido, hacia costumbres y valores renegados por la sociedad, hacia unión y disciplina, hacia aplausos que llegan y corazones que no terminan, hacia el ansia de la libertad...ya que no existe nada más libre que encontrarse a uno mismo.

Toda esta pesadilla que nunca nadie imaginaba que iba a ocurrir quedará marcada por los restos de los siglos en los libros de historia.

Porque hay luz al final del túnel, porque, aunque muchos en este momento no lo crean, esto acabará... Y los que lucharon en esta guerra, no se habrán ido en vano.

No debemos olvidar lo sucedido y no debemos recordar este acontecimiento solamente como un montón de datos, una saturación de noticias que nos desconcertaban ni como días en los que nos abordó la histeria colectiva. Debemos marcar a fuego estos días en nuestras mentes como días en los que ansiábamos la libertad, en los que deseábamos que nadie sufriera, donde apoyábamos a todos por igual, donde aprendimos a estar solos y conocernos, donde aprendimos que solos no podemos estar, donde el mundo ha sido capaz de movilizarse sin salir de casa, donde se han recuperado valores que nunca deberíamos haber dejado en desuso, donde nos hemos hecho más fuertes y valientes, donde todas y cada una de las personas hemos adquirido la sabiduría necesaria para entender, que nadie es más, que nadie es menos... Donde, en definitiva, hemos recordado que somos seres humanos.

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