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En la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha viven alrededor del 5% de los gitanos españoles, superando las 20.000 personas. Lo más destacable no sería su dimensión demográfica actual, sino la previsible en el futuro. En los últimos años se ha producido un proceso de sedentarización de la comunidad gitana en todo el territorio Estado y, por consiguiente, en nuestra comunidad. Esta estabilidad residencial, unido a la alta tasa de natalidad hace, que estemos hablando de una comunidad en modo alguno en retroceso demográfico, sino en un proceso creciente de implantación y presencia en las comunidades locales y la región Castellano-Manchega en general. La situación social de los gitanos de nuestra región es muy diversa y sujeta a un fuerte proceso de transformación. En las últimas décadas, se ha producido una sensible mejora en sus condiciones de vida, propiciada por el acceso de los gitanos a los sistemas de protección social, a la vivienda pública y a los sistemas de salud y educación. A pesar de ello, los gitanos continúan constituyendo uno de los grupos más vulnerables y, en términos generales, son de los ciudadanos castellano-manchegos más excluidos social y económicamente.
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