En torno a 1/3 de la población gitana andaluza está en situación de pobreza y en riesgo de exclusión social.
Los problemas de vivienda en general están resueltos aunque existen focos de chabolismo y de infraviviendas.
En educación, se hace necesario abordar la situación en aras a que los jóvenes gitanos terminen al menos la secundaria obligatoria. Se tiende a la "guetización" de los centros públicos y no se trata la situación desde un enfoque intercultural.
La discriminación sigue siendo otra asignatura pendiente a destacar por el freno que ello supone en la incorporación social de la comunidad gitana. La población gitana es la comunidad que más discriminación sufre por motivos étnicos o raciales en España después de la magrebí.
En los últimos tres años se ha detectado la llegada, bastante numerosa, de población gitana procedente de países del Este de Europa, sobre todo Rumania y de Bulgaria, en la mayor parte de los casos se encuentran en situación de exclusión con graves problemas de vivienda, salud y empleo.