La distancia entre la situación educativa de la población gitana (adulta y en edad escolar) y el resto de la población contribuye a agrandar la brecha de la desigualdad y la exclusión social que presenta una buena parte de esta comunidad.
La transición a los ciclos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria continúa siendo una barrera hasta ahora insalvable. Son pocos los alumnos y aún menos las alumnas que comienzan la Educación Secundaria y de ellos el 80% no finaliza esta etapa.
El elevado abandono escolar en el período obligatorio de la educación, aparece como uno de los retos más importantes que tiene el sistema educativo, que tienen las familias gitanas y, en definitiva, la sociedad para avanzar realmente en la inclusión social de la minoría gitana.
Esta desigualdad en el ámbito educativo influye, de manera negativa, en su inserción laboral y por tanto, también, en el desarrollo de un proyecto de vida en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía.
La promoción del alumnado gitano hacia niveles superiores de estudio es otro aspecto básico en nuestro trabajo en el ámbito educativo. La presencia de jóvenes gitanos y gitanas en Bachillerato, Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior y en estudios universitarios, dentro de los más variados ámbitos del conocimiento, está teniendo un avance progresivo.
También las personas adultas gitanas vienen sintiendo la necesidad, cada vez más notoria, de cubrir una de sus principales desventajas: la carencia de formación académica. Se observa cierta inquietud tanto en los jóvenes gitanos que abandonaron prematuramente los estudios, como en los adultos que carecieron de la oportunidad de una escolarización adecuada. Y es importante señalar la dificultad que estos grupos siguen teniendo para acceder a los recursos educativos oficiales disponibles, por resultar poco significativos para ellos.
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